Desde mi criterio personal es fundamental que todo estudiante de pedagogía se dé un tiempo para reflexionar sobre ella. Si bien existen variados juicios, antes de egresar de la universidad debo tener claro cuáles son los míos y que mi labor no es cualquiera, sí bien es muy importante para la sociedad, es muchísimo más importante para mi persona. Podemos manejar una inmensidad de contenidos, se que se me exige bastante como profesor de ciencia y más aun como pedagogo, si bien el peso de la pedagogía se le va tomando de a poco, tengo que tener claro que es la base en mi formación y que debo ser consciente de mi labor.
No es lo mismo enseñar que transmitir conocimientos; Cualquier persona puede transmitir fácilmente un conocimiento, enseñar no lo creo, esta es una tarea neta de los pedagogos. Y para esto es necesario profundizar en algunos aspectos de la pedagogía como las diferentes teorías pedagógicas.
Si bien, para ser profesor hay que desenvolverse bien en el aula, poseer certeza en la entrega de contenidos y conocimientos, claridad en lo que se expresa, etc. Esto no basta para enseñar. Un ejemplo que utiliza Paulo Freire dice: estoy convencido que, si soy un cocinero, si quiero ser un buen cocinero necesito conocer muy bien las modernas técnicas del arte de cocinar
Entonces, un buen profesor debe ser conocedor y manejar todos los aspectos referidos a la pedagogía, con argumentos pedagógicos concretos, fuertes, creíbles y convincentes, además de poner en práctica todo esto. Se obliga a ser un maestro en pedagogía y una fuente de conocimientos de las ciencias. Será lo que me diferencie de otro profesional e incluso de un texto escolar y es más válido que cualquier otro argumento, porque los profesores somos irremplazables únicos, auténticos y seré una buena científica, pero máster en educación.
martes, 17 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?
Me complica hablar sobre la acción de autoevaluarme o buscar ciertas técnicas y estrategias que me lleve a darme cuenta de cómo estoy ejerciendo mi labor como educadora, lo que comúnmente se denomina evaluar mi propia práctica docente.
El problema también pasa por poseer la certeza de ¿cuál es la forma correcta de enseñar a mis estudiantes?. Siempre se cree que cuando los alumnos obtienen buenas notas, se debe a que aprendieron, a mi parecer no hay que quitarle merito a la dificultad tanto de los contenidos como de la evaluación. Entonces me pregunto ¿es mejor un profesor exigente ante uno no tan exigente?. Estas evaluaciones, pueden ser de enfocadas en medir a los alumnos, determinar su aprendizaje cualitativamente, deteniendome en como logran abordar con sus propias palabras los temas vistos, el nivel de reflexion, el compromiso de este con la asignatura. Una linda manera de comprobar si realmente aprendieron, es cambiarle los escenarios, que sean capaces de argumentar en distintos contextos y así, me percato si realmente comprendieron o si existe un aprendisaje cuadrado o mecánico en ellos.
Mi manera de autoevaluarme consta de tres procesos; el primero, es un acto de reflexión sobrer mi práctica, debo ser capaz de darme cuenta de lo que hago en una sala de clases, de forma de entrar en debate conmigo misma, recepcionando cuales son mis actitudes y cuales de estas pueden entorpecer el aprendisaje de mi alumnos. La segunda, tiende a ser una especie de encuesta hecha a mis alumnos, con preguntas surgidas de mi reflexión, además de inquietudes que me puedan plantear. Finalmente una comversación cara a cara con mis estudiantes, sin olvidarme de los roles cumplimos en el aula, tanto ellos como yo. Asi, tendre todos los puntos de vista y podre formular una solución, si es que llegasen a existir problemas en mi labor como Educador.
El problema también pasa por poseer la certeza de ¿cuál es la forma correcta de enseñar a mis estudiantes?. Siempre se cree que cuando los alumnos obtienen buenas notas, se debe a que aprendieron, a mi parecer no hay que quitarle merito a la dificultad tanto de los contenidos como de la evaluación. Entonces me pregunto ¿es mejor un profesor exigente ante uno no tan exigente?. Estas evaluaciones, pueden ser de enfocadas en medir a los alumnos, determinar su aprendizaje cualitativamente, deteniendome en como logran abordar con sus propias palabras los temas vistos, el nivel de reflexion, el compromiso de este con la asignatura. Una linda manera de comprobar si realmente aprendieron, es cambiarle los escenarios, que sean capaces de argumentar en distintos contextos y así, me percato si realmente comprendieron o si existe un aprendisaje cuadrado o mecánico en ellos.
Mi manera de autoevaluarme consta de tres procesos; el primero, es un acto de reflexión sobrer mi práctica, debo ser capaz de darme cuenta de lo que hago en una sala de clases, de forma de entrar en debate conmigo misma, recepcionando cuales son mis actitudes y cuales de estas pueden entorpecer el aprendisaje de mi alumnos. La segunda, tiende a ser una especie de encuesta hecha a mis alumnos, con preguntas surgidas de mi reflexión, además de inquietudes que me puedan plantear. Finalmente una comversación cara a cara con mis estudiantes, sin olvidarme de los roles cumplimos en el aula, tanto ellos como yo. Asi, tendre todos los puntos de vista y podre formular una solución, si es que llegasen a existir problemas en mi labor como Educador.
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