Desde mi criterio personal es fundamental que todo estudiante de pedagogía se dé un tiempo para reflexionar sobre ella. Si bien existen variados juicios, antes de egresar de la universidad debo tener claro cuáles son los míos y que mi labor no es cualquiera, sí bien es muy importante para la sociedad, es muchísimo más importante para mi persona. Podemos manejar una inmensidad de contenidos, se que se me exige bastante como profesor de ciencia y más aun como pedagogo, si bien el peso de la pedagogía se le va tomando de a poco, tengo que tener claro que es la base en mi formación y que debo ser consciente de mi labor.
No es lo mismo enseñar que transmitir conocimientos; Cualquier persona puede transmitir fácilmente un conocimiento, enseñar no lo creo, esta es una tarea neta de los pedagogos. Y para esto es necesario profundizar en algunos aspectos de la pedagogía como las diferentes teorías pedagógicas.
Si bien, para ser profesor hay que desenvolverse bien en el aula, poseer certeza en la entrega de contenidos y conocimientos, claridad en lo que se expresa, etc. Esto no basta para enseñar. Un ejemplo que utiliza Paulo Freire dice: estoy convencido que, si soy un cocinero, si quiero ser un buen cocinero necesito conocer muy bien las modernas técnicas del arte de cocinar
Entonces, un buen profesor debe ser conocedor y manejar todos los aspectos referidos a la pedagogía, con argumentos pedagógicos concretos, fuertes, creíbles y convincentes, además de poner en práctica todo esto. Se obliga a ser un maestro en pedagogía y una fuente de conocimientos de las ciencias. Será lo que me diferencie de otro profesional e incluso de un texto escolar y es más válido que cualquier otro argumento, porque los profesores somos irremplazables únicos, auténticos y seré una buena científica, pero máster en educación.
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