Según lo que he aprendido, la palabra didáctica proviene del griego Didaktike, que significa yo enseño. También se dice que su significado original fue “didáctica de enseñar correctamente” y para la didáctica magna “Arte de enseñar", en ocasiones se designa como una "Teoría de la Enseñanza". Basándome en la premisa de la didáctica como una estrategia para enseñar correctamente, me surge la siguiente interrogante ¿Qué es enseñar correctamente?. Un ejemplo clásico en la enseñanza de las ciencias (dentro de todos sus contenidos? es “la célula”, entonces ¿Cómo enseñar correctamente la célula, con todas sus características y funciones?. Podría comenzar con la parte teórica; diciendo que existen dos tipos de célula, una se denomina eucarionte y la otra procarionte, explicar sus diferencias, como están constituidas y principales funciones (para ambos tipos). Esto es válido, pero ¿qué hay con la didáctica?, pues bien tendré que aplicarla y hago uso de una estrategia, entonces: llevo a los estudiantes al laboratorio con el fin de que observen una bacteria (célula procarionte) en el microscopio, luego reflexiono; los contenidos enseñados los habrán confirmado mirando una bacteria y me pregunto ¿será la estrategia adecuada?. Pues bien , algunos alumnos podrian considerar lo observado como una simple mancha y otros pocos como algo interesante, ¿esa era mi finalidad?, claramente no lo era. Y pienso en que si hubiese usado otro método, como usar laminas, clases expositivas y videos. De manera que ellos entendieran lo enseñado de forma clara, reconociendo estructuras, etc. reconosco que aprenderían mucho más. Mas si el fin fuese mostrarles que las células bacterianas son en forma de cocos, bacilos y espirilos, seria correcta mi estrategia, dándole la funcionalidad deseada tanto a mi método didáctico como a mi metodo teorico.
En fin, lo que trato explicar es ¿qué sería enseñar de manera correcta y didáctica?. Bueno ambos términos están ampliamente relacionados entonces debo ser cuidadoso al hablar de enseñar didácticamente, porque sí lo puedo hacer, como en el ejemplo, pero no se lograron mis objetivos. Entonces, lo correcto será utilizar las herramientas didácticas, enfatizando en el fin de estas, tomando apreciación de cual de todas las que poseo, sería la más indicada para lograr mis propositos y una buena practica docente, por supusto.
En base a lo planteado; mi una enseñanza didáctica parte desde la entrega de conocimientos utilizando estrategias que acerquen al estudiante a los contenidos, con el apoyo de material, ya sea audiovisual u otros, con fines coherentes a lo enseñado. Al ser conscientes de que existen obstáculos, como dificultades por parte de los estudiantes o nuestras propias concepciones y tambien el contexto en el que se desarrollan las clases.
viernes, 25 de abril de 2008
martes, 15 de abril de 2008
¿Como promover el aprendisaje en el aula?
Si como profesora; adopto una personalidad bien definida y congruente, mostrándome clara y concisa en todo momento, pero principalmente en los instantes que estoy entregando los contenidos en el aula, estaría favoreciendo el buen aprendizaje del estudiante. También al prestar atención a los alumnos, con una consideración positiva incondicional, pero no hacerlo como imponiendo mis conocimientos, sino que asimismo considerar los que ellos puedan ya poseer, permitiendo que estos expresen sus conocimientos y sentimientos sin criticar cuales sean estos, a través de una comprensión empática, asintiendo el mundo del otro y además tener la capacidad de reflejarlo. Esto se dará en un clima adecuado, o sea ni hostil ni permisivo donde todos los involucrados poseen características individualizadas o experiencias propias. Donde; el ambiente en el cual están inmersos los participantes y el contexto en que se quiere enseñar sean adecuados y así lograr un aprendizaje significativo.
Según skinner “el profesor debe promover optimas contingencias de reforzamiento por las buenas respuestas, las cuales deben ser positivas, inmediatas y frecuentes. Inicialmente deben ser continuas y luego intermitentes”. De acuerdo a este planteamiento claramente conductista, esto seria valido siempre que esto ayudase a promover el aprendizaje en el aula, de manera más cognitiva, sin pasar a llevar la integridad del alumno. Quizás este, ni se percate de lo que se esta logrando en él. Todo esto se dará como esperamos, siempre que se refuerse la conducta exacta, sin ser difuso en su aplicación identificando la conducta adecuada, para cada caso en particular.
Me quedo con esta percepción, ya que de alguna manera aclara mayormente, mi forma de pensar a cerca de como me gustaría que fuese el aprendizaje de mis alumnos en mi aula. Si bien los seres humanos idealizamos casi todo por naturaleza, podría estar idealizando en estos momentos mi futura práctica, en fin, eso lo sabré cuando corresponda. Ahora solo me limito a verter mi punto de vista.
Según skinner “el profesor debe promover optimas contingencias de reforzamiento por las buenas respuestas, las cuales deben ser positivas, inmediatas y frecuentes. Inicialmente deben ser continuas y luego intermitentes”. De acuerdo a este planteamiento claramente conductista, esto seria valido siempre que esto ayudase a promover el aprendizaje en el aula, de manera más cognitiva, sin pasar a llevar la integridad del alumno. Quizás este, ni se percate de lo que se esta logrando en él. Todo esto se dará como esperamos, siempre que se refuerse la conducta exacta, sin ser difuso en su aplicación identificando la conducta adecuada, para cada caso en particular.
Me quedo con esta percepción, ya que de alguna manera aclara mayormente, mi forma de pensar a cerca de como me gustaría que fuese el aprendizaje de mis alumnos en mi aula. Si bien los seres humanos idealizamos casi todo por naturaleza, podría estar idealizando en estos momentos mi futura práctica, en fin, eso lo sabré cuando corresponda. Ahora solo me limito a verter mi punto de vista.
sábado, 5 de abril de 2008
¿Que significa la disciplina dentro del aula?
Poco es lo que se dice de disciplina, pero más, es lo que debemos conocer acerca de ella, puesto que nuestro campo de acción lo exige. Esto quiere decir, que como futuro maestro debo conocer las causas que dan origen a fenómenos indisciplinados en el aula y no solo considerar mi papel en la transacción de conocimientos, el traspaso de actitudes, valores, normas de convivencia, etc.
En razón, veo la disciplina como un comportamiento donde el alumno debe regirse de acuerdo a las leyes de respeto hacia su profesor, compañeros del aula y viceversa. No obstante debo ser consiente al decir que la disciplina la hace el curso entero y no un solo alumno. Hablamos de indisciplina cuando se transgrede una norma de oro, la cual es; dar respeto y atención al educador en la institución. En estos tiempos existen diferentes factores que afectan la armonía del aula, producidos principalmente por presiones tanto en profesores como alumnos. El conflicto es parte inevitable del proceso de crecimiento y desarrollo de cualquier ser humano, siendo más complicado pretender que una clase se mantenga en calma absoluta. Los futuros profesores tenemos que encontrar ese equilibrio que nos permita conjugar el desarrollo personal nuestro y de nuestro alumnado, con la instrucción. Es muy probable que tengamos que invertir tiempo en conseguir una educación en el alumnado, para poder instruirles después. Los conflictos muchas veces no pueden resolverse, sólo contenerse o atenuarse. Lo anterior no quiere decir que no nos impliquemos en nuestra tarea como educadores, hemos de hacer lo que esté en nuestra mano.
En ellos podemos ver todas las acciones, palabras, actitudes, gestos y reacciones que contrarían las normas disciplinarias vigentes en un centro de enseñanza, o que representan atentados contra la moral, la autoridad, el orden, el espíritu y las tradiciones de la institución. Esta falta de conformidad con las normas de disciplina vigentes en los colegios se puede atribuir también, en muchos casos, a la inmadurez de los alumnos, debido a que no se les ha sido posible desarrollar el control mental necesario para una conducta reglada y satisfactoria. Solamente el tiempo, la experiencia, el ambiente educativo y la aclaración progresiva de los hechos por la comprensión y por la reflexión podrán engendrar en su mente inmadura ese control reflexivo e interior que facilita una conducta consciente y disciplinada. Corresponde a la escuela favorecer y estimular esa progresiva maduración interior de los escolares, sin perjudicar la evolución sana y normal de su personalidad.
Entonces debemos cultivar, en relación con los alumnos, una actitud fundamental de interés, comprensión y simpatía. Ser, por encima de todo, humano y razonable para con ellos, pero no se deben permitir los excesos de familiaridad ni se debe ser demasiado condescendiente; es necesario ser firme e insistente en las exigencias, pero explicando el porqué de las mismas. En conclusión para que haya disciplina en una institución educativa (que en este caso pasaría a ser el aula de un curso) tanto el educador como el educando deben respetar la libertad del otro y por lo tanto entre los dos debe haber un respeto mutuo.
En razón, veo la disciplina como un comportamiento donde el alumno debe regirse de acuerdo a las leyes de respeto hacia su profesor, compañeros del aula y viceversa. No obstante debo ser consiente al decir que la disciplina la hace el curso entero y no un solo alumno. Hablamos de indisciplina cuando se transgrede una norma de oro, la cual es; dar respeto y atención al educador en la institución. En estos tiempos existen diferentes factores que afectan la armonía del aula, producidos principalmente por presiones tanto en profesores como alumnos. El conflicto es parte inevitable del proceso de crecimiento y desarrollo de cualquier ser humano, siendo más complicado pretender que una clase se mantenga en calma absoluta. Los futuros profesores tenemos que encontrar ese equilibrio que nos permita conjugar el desarrollo personal nuestro y de nuestro alumnado, con la instrucción. Es muy probable que tengamos que invertir tiempo en conseguir una educación en el alumnado, para poder instruirles después. Los conflictos muchas veces no pueden resolverse, sólo contenerse o atenuarse. Lo anterior no quiere decir que no nos impliquemos en nuestra tarea como educadores, hemos de hacer lo que esté en nuestra mano.
En ellos podemos ver todas las acciones, palabras, actitudes, gestos y reacciones que contrarían las normas disciplinarias vigentes en un centro de enseñanza, o que representan atentados contra la moral, la autoridad, el orden, el espíritu y las tradiciones de la institución. Esta falta de conformidad con las normas de disciplina vigentes en los colegios se puede atribuir también, en muchos casos, a la inmadurez de los alumnos, debido a que no se les ha sido posible desarrollar el control mental necesario para una conducta reglada y satisfactoria. Solamente el tiempo, la experiencia, el ambiente educativo y la aclaración progresiva de los hechos por la comprensión y por la reflexión podrán engendrar en su mente inmadura ese control reflexivo e interior que facilita una conducta consciente y disciplinada. Corresponde a la escuela favorecer y estimular esa progresiva maduración interior de los escolares, sin perjudicar la evolución sana y normal de su personalidad.
Entonces debemos cultivar, en relación con los alumnos, una actitud fundamental de interés, comprensión y simpatía. Ser, por encima de todo, humano y razonable para con ellos, pero no se deben permitir los excesos de familiaridad ni se debe ser demasiado condescendiente; es necesario ser firme e insistente en las exigencias, pero explicando el porqué de las mismas. En conclusión para que haya disciplina en una institución educativa (que en este caso pasaría a ser el aula de un curso) tanto el educador como el educando deben respetar la libertad del otro y por lo tanto entre los dos debe haber un respeto mutuo.
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