Poco es lo que se dice de disciplina, pero más, es lo que debemos conocer acerca de ella, puesto que nuestro campo de acción lo exige. Esto quiere decir, que como futuro maestro debo conocer las causas que dan origen a fenómenos indisciplinados en el aula y no solo considerar mi papel en la transacción de conocimientos, el traspaso de actitudes, valores, normas de convivencia, etc.
En razón, veo la disciplina como un comportamiento donde el alumno debe regirse de acuerdo a las leyes de respeto hacia su profesor, compañeros del aula y viceversa. No obstante debo ser consiente al decir que la disciplina la hace el curso entero y no un solo alumno. Hablamos de indisciplina cuando se transgrede una norma de oro, la cual es; dar respeto y atención al educador en la institución. En estos tiempos existen diferentes factores que afectan la armonía del aula, producidos principalmente por presiones tanto en profesores como alumnos. El conflicto es parte inevitable del proceso de crecimiento y desarrollo de cualquier ser humano, siendo más complicado pretender que una clase se mantenga en calma absoluta. Los futuros profesores tenemos que encontrar ese equilibrio que nos permita conjugar el desarrollo personal nuestro y de nuestro alumnado, con la instrucción. Es muy probable que tengamos que invertir tiempo en conseguir una educación en el alumnado, para poder instruirles después. Los conflictos muchas veces no pueden resolverse, sólo contenerse o atenuarse. Lo anterior no quiere decir que no nos impliquemos en nuestra tarea como educadores, hemos de hacer lo que esté en nuestra mano.
En ellos podemos ver todas las acciones, palabras, actitudes, gestos y reacciones que contrarían las normas disciplinarias vigentes en un centro de enseñanza, o que representan atentados contra la moral, la autoridad, el orden, el espíritu y las tradiciones de la institución. Esta falta de conformidad con las normas de disciplina vigentes en los colegios se puede atribuir también, en muchos casos, a la inmadurez de los alumnos, debido a que no se les ha sido posible desarrollar el control mental necesario para una conducta reglada y satisfactoria. Solamente el tiempo, la experiencia, el ambiente educativo y la aclaración progresiva de los hechos por la comprensión y por la reflexión podrán engendrar en su mente inmadura ese control reflexivo e interior que facilita una conducta consciente y disciplinada. Corresponde a la escuela favorecer y estimular esa progresiva maduración interior de los escolares, sin perjudicar la evolución sana y normal de su personalidad.
Entonces debemos cultivar, en relación con los alumnos, una actitud fundamental de interés, comprensión y simpatía. Ser, por encima de todo, humano y razonable para con ellos, pero no se deben permitir los excesos de familiaridad ni se debe ser demasiado condescendiente; es necesario ser firme e insistente en las exigencias, pero explicando el porqué de las mismas. En conclusión para que haya disciplina en una institución educativa (que en este caso pasaría a ser el aula de un curso) tanto el educador como el educando deben respetar la libertad del otro y por lo tanto entre los dos debe haber un respeto mutuo.
sábado, 5 de abril de 2008
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1 comentario:
Estimada Lorena:
CLARIDAD DE EXPRESIÓN: Existe coherencia en el texto, buena redacción y ortografía. No olvides justificar el texto.
COMPRUEBA LO QUE PIENSA ARGUMENTANDO SÓLIDAMENTE LO QUE DICE: Falta argumentar más tu comentario.
LOGRA PERSUADIR AL LECTOR: Hay fluidez al expresar lo que crees, aún falta organizar más tus ideas para lograr convencimiento en lo que piensas. No logras persuadir a los lectores.
CALIDAD DE LA REFLEXIÓN: Realizas críticas, con sus posibles soluciones, pero, dedica más tiempo a buscarlas, aún falta aumentar el grado de profundización del tema expuesto.
COMPROMISO CON LA AUDIENCIA: Escrito correctamente en primera persona. Existe compromiso con los potenciales lectores de la red.
Tu nota es un 70
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LA PROFESORA
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